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Derechos y obligaciones sobre suministros en un alquiler

En un alquiler, los suministros constituyen un elemento clave que implica derechos y obligaciones para ambas partes. El inquilino tiene derecho a disfrutar de los servicios básicos necesarios para el uso adecuado de la vivienda, como electricidad, gas y agua, pero también la obligación de pagar lo que consume de manera responsable y dentro de los plazos establecidos. Por su parte, el propietario debe garantizar que las instalaciones funcionen correctamente y cumplan con la normativa vigente, evitando asumir costes que no le correspondan.

El primer derecho del inquilino es recibir la vivienda con todos los suministros activos y en condiciones de uso. A partir de ahí, su obligación principal es abonar los consumos generados durante su estancia. Para que esto funcione sin conflictos, lo recomendable es que el inquilino figure como titular de los contratos de suministro, de manera que las incidencias, recargos o cortes afecten directamente al usuario real del servicio y no al propietario.

El propietario, por su parte, tiene derecho a proteger su solvencia y a que su nombre no se vea vinculado a deudas ajenas. Mantener la titularidad sin necesidad suele aumentar riesgos, especialmente en electricidad y gas, donde cualquier impago genera reclamaciones directamente sobre él, independientemente de lo que indique el contrato de alquiler. Por ello, definir bien la titularidad desde el inicio es fundamental para evitar problemas financieros y administrativos.

El agua representa un caso particular. En algunos sistemas municipales o concesionados, el propietario puede responder de forma subsidiaria ante impagos del inquilino, aunque este figure como abonado. Este riesgo exige un seguimiento activo de los consumos y de los recibos para evitar sorpresas desagradables al finalizar el contrato.

Ninguna de las partes puede cortar los suministros por iniciativa propia como medida de presión, ya que hacerlo constituye una vulneración de los derechos del otro y puede acarrear consecuencias legales. Las disputas deben resolverse por vías legales o mediante la mediación contractual.

En Finques Campanyà entendemos que gestionar correctamente los suministros no es un detalle, sino una garantía de estabilidad y tranquilidad para ambas partes. Un contrato claro, la definición precisa de derechos y obligaciones, y un seguimiento adecuado de consumos y titularidades son la mejor forma de evitar conflictos y asegurar un alquiler fluido y seguro.